Se llega por una pista de tierra que sale de la carretera LP-207, por lo que conviene ir en todoterreno o bajar a pie. Hay sitio para aparcar, sin vigilancia, para menos de cincuenta coches. La cala forma parte de un litoral muy recortado dentro de espacio natural protegido.
Bajo el agua, Las Cabras es también un punto de buceo: la inmersión, de dificultad baja, sigue un arrecife paralelo a la costa hasta unos 50 m de profundidad, con rayas, langosta canaria y chocos.
Junto a la playa está la estación de cazoletas de Las Cabras, uno de los yacimientos aborígenes de la costa del municipio, en el antiguo cantón de Aherguareme. Son 280 cazoletas labradas en la roca, repartidas en dos grupos. Los investigadores que la han estudiado la interpretan como un marcador del inicio del verano: en los días del solsticio el sol se pone justo sobre la cima de la montaña de Lajío. Es un lugar frágil: no pisar ni tocar los grabados y llevarse todos los residuos.