Es un bosque que sabe de fuego. El pino canario tiene una corteza de hasta ocho centímetros y rebrota de la propia madera después de arder: en agosto de 2016 un incendio que empezó en Jedey quemó en nueve días 4.864 hectáreas de El Paso, Fuencaliente, Villa de Mazo y Los Llanos, con un agente forestal muerto y miles de vecinos evacuados, y diez años después el verde ha vuelto a cubrir casi todo. La corteza negra de muchos troncos sigue contando aquel verano y el incendio anterior, de 2009.
El pinar guarda dos árboles con nombre. El Pino de Santo Domingo, a 800 m, en un cruce de caminos entre La Fajana, Los Canarios, Los Quemados y Las Indias, tiene 4,60 m de perímetro, unos 25 m de altura y entre 350 y 400 años; a principios del siglo XX un vecino, Domingo Díaz, pagó diez pesetas para que no lo talaran, y hoy tiene capilla, fiesta el 21 de julio y área recreativa. El Pino de la Virgen, a 5 km de Los Canarios por una pista de tierra, guarda una pequeña imagen y recibe una romería el segundo domingo de agosto. Más arriba, a más de 1.000 m, el área recreativa de la Fuente de Los Roques es la única agua de la Ruta de los Volcanes.
Para disfrutarlo con cuidado: no encender fuego fuera de las áreas autorizadas, respetar las prohibiciones de los días de riesgo, llevar agua y no salir de los senderos.