Situado en el cruce de los caminos reales que comunican las dos vertientes de esta Isla, a una altitud de 785 metros, servía de cobijo a los caminantes y cuenta la tradición oral que fue plantado por un cura de San Miguel de Tazacorte que solía ir a celebrar misa a la ermita de Las Nieves de Santa Cruz de La Palma y que tanto en el viaje de ida como en el retorno cargaba agua en su caballería para regarlo.
Su nombre procede de Santo Domingo de la Calzada, constructor del Camino de Santiago que pasa por aquel bello lugar situado en la comunidad autónoma de La Rioja. Se cree que el nombre se lo puso el cura que lo “paternalizó”, buen conocedor de la historia del Santo.
Actualmente, dispone de una pequeña área de descanso con mesas bajo la sombra de este maravilloso ejemplar de pino canario, con una capacidad para 70 personas.