Curiosas son las lavas que cubren la parte limítrofe: son las de la erupción de 1712, que se llama de El Charco porque la lava empezó a salir en la Hacienda del Charco, de doña Ana Teresa Massieu. Duró 56 días, del 9 de octubre al 3 de diciembre, llegó a tener doce bocas abiertas a la vez alineadas en una fisura de 2,5 km, y arrasó cultivos y dos casas con sus pajares, sin causar víctimas. Fue la única erupción de La Palma entre 1677 y 1949, y sus coladas y su plataforma lávica están catalogadas como Lugar de Interés Geológico.
En el barrio está la ermita de Santa Cecilia, la única de la isla dedicada a la santa, una curiosa construcción circular de 1948 levantada por el hacendado José Miguel de Sotomayor en homenaje a su esposa; cada 22 de noviembre se celebra allí el día de la patrona de la música con la Banda Municipal. El Mirador de El Charco, en la LP-2, se asoma al Paisaje Protegido de Tamanca, y en la Casa de Camineros termina la Ruta 1 municipal y para la guagua de la línea 210.